1. Comprar un software genérico y obligar al equipo a adaptarse
El sistema debe adaptarse a su forma de trabajar, no al revés. Cuando el equipo siente que la herramienta le estorba, vuelve al Excel "por si acaso" y termina trabajando el doble.
2. Reemplazar todo de golpe
Casi siempre basta con conectar lo que ya tienen y automatizar lo que más duele. Cambiar todos los sistemas a la vez multiplica el riesgo, el costo y el tiempo de aprendizaje.
3. Empezar sin medir
Si no sabe cuántas horas pierde hoy, no sabrá cuánto ganó. Antes de construir nada, hay que mapear el proceso real (AS-IS), diseñar el proceso objetivo (TO-BE) y medir horas y errores.
Por eso empezamos siempre con un diagnóstico: primero los números, después la tecnología.
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